Día a día nuestro cerebro nos engaña, por ejemplo, ¿les ha pasado que piensan que perdieron las llaves de la casa, cuando en realidad las tenemos en su mano?, pues en esta nota les mostraremos como nuestro cerebro juega con nuestros sentimientos de manera parecida, pero con la comida.

Les presentamos a Charles Spence un psicólogo que se encarga de estudiar todo este tipo de trampas que nos juega nuestro cerebro con la comida y sus alrededores. En su nuevo libro Gastrophysics, Charles nos enseña que podemos llegar a pensar que un platillo es más salado por el simple hecho de estar en un plato azul, o que es más fácil pensar que ya nos llenamos si nos sirven la comida en un plato pequeño.

Al ser un experto en estos temas, muchas compañías llegan a pedirle ayuda, por ejemplo, cuenta la historia de una compañía de enjuague bucal que fue a pedirle ayuda, ya que sacaron al mercado la misma versión de enjuague nada más que esta vez era naranja, los clientes decían que sabía muy raro, a pesar de que era la misma fórmula. Todo esto tiene sentido para alguien como el señor Spence y supo perfectamente que hay ciertos procesos como el “dominio sensorial” que ciertos sentidos ejercen sobre los otros (en este caso la vista le ganó al sabor).

El impacto de los colores en la comida tiene diferentes intensidades en nuestro cuerpo. Existe un experimento en el que una compañía hizo una cena con poca luz, y a media cena prendieron la luz, al prenderse los comensales se dieron cuenta de que la carne era color azul, las papas eran verdes y los chícharos eran rojos, esto hizo que casi toda la gente (que estaba disfrutando de su comida) dejara de comer, incluso algunos fueron a regresar lo que habían probado. ¡Qué buena broma por parte del cerebro!…NOT!

Este tipo de pruebas, demuestran que los colores, formas y tamaños son muy importantes a la hora de los sagrados alimentos. Así que si vas a poner un restaurante y no sabes que tipo de platos escoger, o simplemente quieres saber un poco más acerca de como funcionan nuestros sentidos, te recomendamos mucho el libro: Gastrophysics: The New Science of Eating de Charles Spence.